Este trío se ha hecho conocer por la calidad y el éxito de sus vinos espumosos. Champagne en Francia, es sin duda la más famosa y la que ostenta el cetro. Cataluña con sus cavas y sus dos marcas bandera – Freixenet y Codorniú – que han sabido imponerse en el exterior. Prosecco en el Veneto y Friuli italianos, que crece y crece, consiguiendo una preferencia cada vez mayor en el mundo

En los últimos veinte años, el mercado del vino espumoso se ha expandido a un ritmo rápido, dada la alta demanda internacional. Este fuerte aumento se explica sobre todo por el cambio de preferencias de los consumidores. Su producción está muy concentrada y casi el 80% del volumen exportado en el mundo, proviene de países de la UE. Cada una de las tres regiones enfrenta una situación particular que las preocupa y ocupa.

El champagne pisa fuerte y cifra mucho en las exportaciones de los vinos de Francia. Asume un tercio de la facturación anual, una paradoja si se tiene en cuenta que es una de las regiones pequeñas del país. La aparición de compradores muy sedientos de Asia y Medio Oriente la dan viento de popa. A estos nuevos compradores no les importa pagar precios, que en mucho exceden al de los catalanes o italianos. Pero no todo es de color de rosa en la región de Champagne. Los productores y el Consejo Regulador están indignados por el reciente decreto de Vladimir Putin. El mismo  establece que el término «champanskoye» en ruso y cirílico, será de uso exclusivo para las etiquetas de los productores rusos.  Para los todos los extranjeros en cambio,  se dispone que en la etiqueta trasera, deberá figurar “vino espumoso” en lugar de champagne. La asociación que agrupa a los productores galos, ya ha solicitado la suspensión de los embarques destinados a Rusia.

En Cataluña los cambios se vienen dando. La marca Cava de sus espumosos ha tenido un crecimiento exponencial de sus exportaciones. Aunque este exitoso recorrido, conllevó algo tan habitual como la masificación de la producción. Hubo entonces nueve productores muy convencidos de la calidad de sus cavas, que se han apartado de la Denominación de Origen, para crear su propia marca. Corpinnat es su sigla, la que ellos traducen como:“Nacidos en el corazón del Penedés”. Por ahora esta escisión preocupa poco, teniendo en cuenta que la DO agrupa a 374 bodegas con derecho al uso de la marca Cava. Sin embargo preocupa más la competencia de los italianos.

“El gran enemigo del cava catalán no está dentro de España, sino afuera”. El País de Madrid encabezaba así una nota sobre los espumosos europeos, al referirse a la amenaza comercial del Prosecco italiano, en los mercados del exterior. Y continuaba:”Aun cuando los “cavistas” insistan en que el italiano no alcanza la calidad de los catalanes, no parece que a los compradores les preocupe esa diferencia”.

Al norte de Italia, en el Veneto y el Friuli, se produce este Prosecco, un vino espumoso, refrescante, ligero y aromático, que se ha vuelto muy popular a escala global. Se elabora con la uva blanca Glera y un método industrial, que evita la engorrosa segunda fermentación en botella y que por tanto lo abarata. Muy refrescante al paladar, se caracteriza por aromas frutales con notas cítricas. Estados Unidos se ha convertido en un excelente mercado para este espumoso, en los últimos años se han cuadriplicado sus ventas.

Pero también allí hay preocupación de productores y autoridades, por la aparición del Prozeck, un espumoso croata muy similar, que aspira a subirse a la ola generada por los friulanos. Las autoridades de Zagreb ya iniciaron los trámites para obtener su reconocimiento a nivel europeo. Y del otro lado dicen los italianos:“Es escandaloso que Europa permita que se lleven a cabo tales trámites, porque además de evitar confusiones en el exterior, se debe salvaguardar un derecho de identidad”.

Sin duda esta demanda creciente de espumosos a nivel mundial, es la que genera los conflictos, entre regiones que compiten con el mismo vino.