Raphaël De Pablo en Francia y Jeremy Sanyols en Cataluña, ya producen y venden sus vinos cannábicos con singular éxito. Del otro lado del Atlántico y en California, Rebel Coast Winery también elabora el suyo en base a Sauvignon Blanc, aunque el dato curioso es que no tiene alcohol, pero huele bien con un “aroma de frescas notas cítricas”. Obvio que su etiqueta se distingue con una gran imagen de la famosa flor verde y así consigue atrapar las miradas del consumidor desprevenido

Por ahora es ilegal aquí

“Vino cannábico en Uruguay no hay” afirma claro y rotundo Fernando Pettenuzzo, presidente de nuestra Asociación de Enólogos y explica: “Si alguien lo hace es ilegal. Es muy complicado agregarle THC al alcohol, porque puede ser una combinación explosiva”. Y continúa comentando: “Acá legalmente no está permitido ni por el Ministerio de Salud Pública, ni por INAVI. Sé que se han hecho en cervezas artesanales, pero más que nada para aromatizarlas, porque no se les agrega el principio psicoactivo. Es más un tema de marketing que otra cosa. Si en algún momento aquí se permitiera en los vinos, tal vez sería para un público novelero y no para el consumidor que aprecia lo auténtico”.

Una misma especie y usos diferentes

La marihuana y el cáñamo son la misma especie de planta: Cannabis sativa. Aunque el segundo casi no tiene THC, el principal compuesto piscoactivo y se utiliza con otros fines. Hay aceite de cáñamo, que se hace a partir de sus semillas. Su uso tiene mucha historia por sus propiedades medicinales y nutricionales que datan hasta el 4000 A.C. en China y ha sido durante mucho tiempo un remedio natural y popular. El aceite de semilla de cáñamo provee al cuerpo con todos los aminoácidos esenciales necesarios para la salud y el bienestar. Además tiene un singular efecto relajante.

 

Los vinos de antes se avinagraban

Hace unos años y en Francia, los arqueólogos excavaban una tumba del siglo II a. C para encontrar que el cuerpo sepultado, tenía a su lado una vasija de vino como ofrenda. Al analizar los residuos secos remanentes, se encontraron rastros de cannabis. No les extrañó a los investigadores porque en esa época, el vino tenía la tendencia a avinagrarse muy pronto, por lo que se usaban aditivos, como agua de mar, raíces  e incluso cannabis para disimular el sabor agrio. No significa que la planta se usara para drogarse, porque el cannabis necesita del calor para liberar el THC, su principio piscoactivo.

En Uruguay no han habido propuestas concretas para comenzar a elaborar una bebida de este tipo. Desde INAVI siempre se enfatiza que el foco debe estar en el consumidor y hasta ahora, no hay elementos que indiquen que sea factible un proyecto de este tipo.