Esta zaga comienza con la llegada a Uruguay, de una corriente de franceses argelinos que, en su mayoría se radicaron en Paysandú, para cultivar cítricos y así darle impulso a una actividad agraria novedosa. Aunque una de las familias optó por otro camino y eligió instalarse en Río Negro para producir aceite y vino, a partir de sus olivos y viñedos. Así nació la marca Los Ranchos que los veteranos recordamos bien, porque el aceite se envasaba en latas y la botella para el vino era muy original, llamada tipo gota y parecida a las del antiguo Chianti

Ese establecimiento dejó de funcionar cuando los descendientes de la familia original decidieron regresar a Francia, pero Alexis Schol, hoy director de Distribuidora Feral S.A. recordaba muy bien la marca y decidió rescatarla. La había conocido de chico, en su Sarandí del Yi natal, cuando ayudaba a su padre en el negocio de distribución de mercaderías, en la que el vino Los Ranchos tenía su lugar.

Como siempre, el destino a veces ayuda a desarrollar un nuevo negocio y estando un fin de semana en Colonia del Sacramento, Alexis vio en un anticuario la antigua botella, algo polvorienta, pero sin vacilar un instante la compró. En su pujante empresa actual, el vino no estaba incluido en el sinnúmero de rubros de distribución, a pesar de las varias ofertas recibidas – de bodegas nacionales y del exterior – que le ofrecían la representación. Él sabía que en algún momento esto cambiaría, aunque su intuición y experiencia le decían, que debía esperar la ocasión, la que finalmente llegó en la tienda de antigüedades.

Tarea ardua comenzar el negocio de vender vinos envasados, en una botella tan singular y, por tanto, lo primero fue encontrar un matricero que igualara ese estilo. Lo hallaron y el primer paso estaba dado. Sin contar con viñedos, ni bodega, lo siguiente fue delinear un esquema diferente y había un antecedente lejano que podía servir de inspiración.

Así lo cuenta Alexis: “Plantar viñedos y construir una bodega se hacía largo y costoso. Entonces recordamos que hubo una época en Burdeos, en que los Château vendían sus vinos a granel a un marchand, que los introducía en el mercado con su propia marca. Y nos dijimos… ¿por qué no replicar ese modelo?”.

La idea prendió en el equipo formado por Alexis y sus hijos, más Daniel Manzione y Gustavo Ochoa. Y entonces fue el turno de Daniel que cuenta cómo siguió el desarrollo de este concepto: “¿por qué no invitamos a enólogos para que nos presenten opciones de vinos de distintos terroir y zonas geográficas?, porque en esa diversidad, podemos generar una opción diferente para el consumidor de vinos uruguayos”.

La grata sorpresa fue que los encontraron muy dispuestos a crear cortes especiales, en sus propias bodegas y con sus vinos. Se pudo crear entonces la primera línea bautizada Ensamble, con la marca Los Ranchos.  Como reconocimiento a cada profesional, las etiquetas llevan una nota de cata firmada por el enólogo e indica la región de procedencia.

Así nació el tinto Tetravarietal Oceánico de Rodolfo Bartora, elaborado con uvas de los viñedos de Carlos Tomasi en Rocha, cuya etiqueta señala que se compone de: Cabernet Franc, Merlot, Malbec y Tannat. Por su lado el Prominente Blend Albariño 2024 de Caterina Viña, elaborado con uvas de Bouza, se complementa con Chardonnay y Semillón. De igual manera se etiquetan los otros dos cortes de Martín Viggiano y Pablo Bieito.

De la mano de Fernando Pettenuzo y como tenía que ser, dos espumosos se sumaron a la propuesta. Un Demi Sec Chardonnay y un Extra Brut Rosé Pinot Noir Chardonnay.

Un total de 8 vinos propone Los Ranchos al mercado, sumando a los antes mencionados, el Atardecer Rosado de Pablo Bieito y el Cabernet Franc tinto de Pettenuzzo. Este es uno que se puede definir así: “el primer sorbo pide un segundo y este pide otro…” y ya se imaginarán cómo sigue esta mini nota de cata, para que no queden dudas de que es muy disfrutable.