En el viejo continente, este sector experimenta un crecimiento histórico y proyecta una facturación de USD 57.400 millones para este año. Adopta hoy, las más originales formas para atraer visitantes y aquí les contamos algunas

Enoturismo Submarino (País Vasco, España)

En la bahía de Plentzia se encuentra la Bodega Crusoe Treasure, la primera que guarda un arrecife artificial submarino. Los turistas realizan un paseo en barco sobre el viñedo acuático, aprenden cómo las mareas y la presión, contribuyen en la crianza del vino. Luego, una vez en tierra, degustan las botellas rescatadas del fondo del mar.

Catas en Refugios Militares (Kvareli, Georgia)

Georgia posee una de las tradiciones vinícolas más antiguas del planeta. Uno de sus mayores atractivos es la Cueva de Vino de Khareba, un complejo de túneles de 7,7 kilómetros excavado en el interior de una montaña del Cáucaso. Fue diseñado como búnker militar defensivo. Hoy resguarda miles de botellas de vino criados en vasijas de barro, de forma natural y a temperatura perfecta.

Laboratorios Multisensoriales y Psicología del Color (La Rioja, España)

Superando las catas técnicas convencionales, proyectos como el Campo Viejo Color Lab Experience proponen una aproximación científica y lúdica al vino. Utilizando espacios modificados con música experimental e iluminación cromática variable, demuestran a los visitantes, cómo el entorno del espacio, los sonidos y los colores alteran la percepción del sabor y la acidez en el paladar.

Viticultura Heroica y Volcánica (Santorini, Grecia)

En esta isla mediterránea, los viñedos de la uva nativa Assyrtiko crecen en el suelo formando canastas circulares. Un diseño que protege a las uvas de los fuertes vientos del mar. Ofrecen caminatas turísticas de un impacto visual único combinadas con catas al atardecer.

Cruceros Fluviales (Río Mosela, Alemania/Luxemburgo/Francia)

Las redes de transporte fluvial de la Unión Europea dan paso a itinerarios que cruzan tres países en barcos, a lo largo de 500 kilómetros. Permiten explorar el cambio de terroir y probar variedades icónicas como el Riesling, mientras se visitan castillos medievales en laderas de inclinación extrema.

Fuente: www.vinetur.com