Participar por segundo año consecutivo como juez en el prestigioso concurso Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles (CMB) no solo ha sido un honor, sino también una experiencia profesional y personal de enorme riqueza. En 2024 tuve la oportunidad de formar parte del panel en Guizhou, China, cuna del Baijiu. Este año, el escenario fue tan icónico como diferente: Jalisco, México, tierra del tequila y los espirituosos de agave

El concurso reunió a cerca de 150 jueces provenientes de 45 nacionalidades, encargados de evaluar 2.598 muestras de bebidas espirituosas procedentes de 70 países. La edición 2025 marcó un hito con la incorporación de seis nuevas categorías, ampliando aún más el espectro y la diversidad del certamen.

El rol del juez: sensibilidad, preparación y responsabilidad

Nuestra labor como jueces va mucho más allá de la simple cata. Cada muestra es evaluada con responsabilidad, honestidad y bajo estrictos criterios de análisis sensorial. No conocemos el productor, solo la categoría a la que pertenece la bebida. Esto garantiza un proceso transparente e imparcial, uno de los sellos de este certamen internacional.

Es fundamental que los jueces estemos en constante formación, entrenando el paladar y perfeccionando nuestra percepción sensorial. También debemos cuidar nuestras herramientas más importantes: los sentidos de la vista, el olfato y el gusto, que requieren descanso y atención plena para estar afinados durante las sesiones de cata.

La calidad metodológica del concurso y su seriedad me han dejado, nuevamente, una excelente impresión. Para los productores, es una oportunidad invaluable no solo para aspirar a una medalla, sino para obtener una evaluación profesional e internacional que les ayude a conocer mejor su producto y posicionarlo en el mercado global.

Entre trenes, agaves y raicillas: una inmersión cultural

La experiencia comenzó en Guadalajara, donde nos alojamos antes de embarcarnos en un viaje inolvidable a bordo del famoso tren de Tequila rumbo a la ciudad homónima. A través de paisajes plagados de agaves, nos dirigimos a una Masterclass dictada por Jimmy Villalobos Sauza, quinta generación de una familia emblemática en la producción de tequila. Sommelier, Masterdistiller y productor, Villalobos Sauza nos ofreció una mirada profunda sobre el tequila y la raicilla, dos destilados que reflejan la historia, tradición y diversidad del agave mexicano.

Mientras el tequila goza de fama y consumo mundial, la raicilla —más antigua pero menos conocida— nos sorprendió por su complejidad y carácter. Este tipo de instancias formativas y de contacto directo con los productores enriquecen el conocimiento técnico de los jueces y aportan valor a nuestra labor evaluadora.

Durante tres intensos días, nos dedicamos a catar muestras, visitar destilerías emblemáticas como Sauza, José Cuervo, El Tequileño y Taberna Tres Gallos, y a disfrutar de la riqueza gastronómica del país. En una de las jornadas, compartimos un almuerzo con la presentación y degustación de más de 20 productores de raicilla, un verdadero festival sensorial.

Un cierre a la altura

Finalizado el trabajo técnico, el equipo organizador nos llevó a Puerto Vallarta, donde pudimos relajarnos, disfrutar de la playa, la gastronomía local y, sobre todo, del caluroso recibimiento de la gente. Un broche perfecto para una experiencia tan intensa como inolvidable.

Reflexiones finales

Ser parte del Spirits Selection by CMB representa un compromiso y un privilegio. Nos permite intercambiar conocimientos con expertos de todo el mundo, actualizar nuestras habilidades, y conocer de primera mano los escenarios donde nacen las grandes bebidas espirituosas del planeta.

Además, el concurso nos ofrece un informe técnico personalizado que evalúa nuestro desempeño como jueces, brindando una herramienta de mejora continua para nuestra labor profesional.

Por todo esto, recomiendo a los productores de bebidas espirituosas participar de este certamen. Ya sea para recibir una devolución calificada o con la ambición de obtener una medalla, se trata de una instancia de proyección internacional y validación de calidad.

Finalmente, agradezco al comité organizador por la confianza depositada en mí, a Jalisco por su hospitalidad, y a mis colegas jueces por los momentos compartidos y el aprendizaje colectivo. Ha sido, sin dudas, una experiencia que reafirma la pasión y el respeto que sentimos por el fascinante mundo de los espirituosos.