Saint Patrick no era irlandés, había nacido en la Britania romana en el 385. Su padre era un oficial romano y él, fue secuestrado a los 16 años, por piratas escotos. Su cautiverio duró 6 años sirviendo como pastor para su amo, tiempo en el que dispuso de un maestro que le enseñó el idioma de la isla. Muchos años después, cuenta en su libro Confessio, que se fugó hacia el sur, luego que un sueño le anunció, que su libertad estaba próxima y un barco le esperaba

Caminó unos trescientos kilómetros hasta un puerto, donde consiguió embarcarse hacia Francia, canjeando su pasaje por trabajo a bordo. Dijo que, durante su secuestro, la fe cristiana le dio la fuerza para sobrevivirlo. Una vez en las Galias, estudió teología y fue ordenado sacerdote, llegando luego a ser obispo.

En 432 y ya pasados los cuarenta, retornó a Irlanda a predicar la religión cristiana, bautizando tribus y fundando comunidades religiosas. No fue fácil esta tarea misionera, porque la isla se encontraba dividida en numerosos clanes, sometidos a la poderosa autoridad de los druidas.  La leyenda le atribuye dos milagros. Haber invocado a San Miguel Arcángel para luchar juntos contra los demonios, con el fin de expulsarlos y derrotarlos. Asimismo, se le atribuye la hazaña legendaria de haber librado la isla de serpientes. Aunque en Irlanda nunca las hubo, debido a su separación de Gran Bretaña poco después de finalizar la última glaciación.

Su tarea misionera fue tan exitosa que convirtió a Irlanda en un país católico hasta el día de hoy. En su prédica religiosa usaba el trébol de 3 hojas, para explicar la Santísima Trinidad, como una misma unidad.

El santoral católico lo recuerda el 17 de marzo, día de su fallecimiento. Durante siglos, ese día en Irlanda, estaba dedicado a la oración y por ley, los pubs debían estar cerrados. Sin embargo y como, a mediados de marzo se celebra la Cuaresma un período de ayuno y abstinencia previo a la Pascua, la Iglesia levantaba las restricciones, sólo por ese día. Esto les permitía a los fieles, comer carne y beber alcohol, al vivirlo como una “tregua”.

A pesar de que hoy, esta fecha se celebra con fiestas de cerveza y catas de whiskys especiales, no hay datos que registren a San Patricio, como identificado con estas dos bebidas.