De nuevo, dos bodegas uruguayas – Bouza y Garzón – figuran en el ranking 2025 del The World's Best Vineyards. Para armar esta lista se toma en cuenta la opinión de unos 500 expertos en viajes y enoturismo, con la condición, que hayan visitado estos lugares en los últimos tres años. Una vez que se recaban los seleccionados de cada uno, se procede a elegir los 100 del año por votación entre todos los especialistas

Garzón, la 4° mejor del 2025

Me atrevo a decir que todos las conocemos o al menos, las tenemos referenciadas. Ambas han encarado el enoturismo con decisión y una alta inversión, aunque de forma diferente. A la del Ing. Bulgheroni – en el 4° lugar este año – me gusta llamarla la “catedral del vino”. Por sus dimensiones y la espléndida arquitectura, en una ubicación serrana que ofrece paisajes que fascinan a los visitantes. Con un restaurante importante que dirige el conocido cocinero Francis Malmann, lo cual debe agregar puntos sin duda a la calificación recibida.

Y la reseña que acompaña la foto aérea de Bodega Garzón comienza así: “Cerca de la Riviera uruguaya en Punta del Este y del elegante pueblo pesquero de José Ignacio, la bodega Garzón abrió sus puertas en 2016 y ya se posiciona como líder en el panorama vitivinícola uruguayo. Bendecida con algunos de los suelos graníticos más antiguos del mundo (con 2.500 millones de años de antigüedad), la finca abarca 2.200 hectáreas con una vibrante biodiversidad que incluye bosques nativos vírgenes y palmeras”.

La “catedral del vino” según Eduardo Lanza

A continuación, la noticia detalla más aspectos que justifican su elección en tan alto puesto, destacando el restaurante de 120 plazas. De los vinos enfatiza su calidad y la influencia del Océano Atlántico que les brinda una frescura singular. Por último, resalta que toda la finca cuenta con la certificación LEED Plata (Liderazgo en energía y diseño ambiental), instalada para tener en cuenta la sostenibilidad.

Bouza, buena y hospitalidad de excelencia

Bodega Bouza por su parte, ocupa esta vez el lugar 55° y es bien sabido que desde el inicio contó con un restaurante de primer nivel. Con el tiempo anexaron a la propuesta de enoturismo montevideano, el museo de coches de colección de la familia, combinando las dos pasiones de Juan Bouza. Un lugar más descontracturado, versátil y con mayor capacidad. Muestra de la vocación de la familia hacia el turismo y la hospitalidad. Así se lo reconoce esta publicación, al siempre tenerla en cuenta en sus rankings anuales.