Para cuando pases por Roma
Roscioli Salumeria con Cucina. Ubicada en Via dei Giubbonari 21, en Roma, no es solo una tienda o un restaurante; es una verdadera institución gastronómica de la ciudad eterna. Lo que la hace única es su evolución desde una antigua panadería (L'Antico Forno Roscioli, que aún existe cerca de ahí) reconvertida en un híbrido de charcutería de lujo (salumeria), bar de vinos y restaurante de primer nivel

Es un caso único entre los restaurantes italianos: una charcutería con una cocina que nació del instinto y rápidamente se convirtió en un símbolo. Caminando por los adoquines de Via dei Giubbonari, donde, más allá de las tiendas que venden camisetas a 5€, se destaca un cartel azul con la leyeda: Roscioli. Sus propietarios son tres hermanos: Alessandro, Maria Elena y Pierluigi, los que han transformado su legado familiar en una marca internacional, con una apertura en Nueva York incluida. Allí están la Salumeria, el Caffè, la Rimessa y el histórico Forno, con su cola garantizada, donde romanos y estadounidenses se mezclan.

El taller de pasta fresca se inauguró recientemente de la mano de Alessandro, entre miles de botellas seleccionadas a lo largo del tiempo junto al Sommelier como Maurizio Paparello. En un centro histórico prácticamente distorsionado, el contraste más llamativo es su carácter auténtico. Una pizza que es un manifiesto, una porción extra, un bocado, un sorbo, y todo vuelve a su sitio. Ahí reside la clave: en el placer, en no complicar lo sencillo, en la verdad de un producto artesanal que habla por sí solo. Un lugar donde el conocido arquitecto y diseñador de experiencias Philippe Starck, se vuelve loco por un Lambrusco imposible de encontrar.

El ambiente es vibrante y bullicioso y las mesas están rodeadas de estanterías repletas de botellas de vino – se habla de unas 2.800 – y mostradores con más de 150 tipos de carnes curadas y 350 variedades de quesos. En resumen, es un «templo» para los amantes de la comida y los mejores vinos.
¿Qué hace que Roscioli sea especial?
La respuesta es simple: la Curaduría de ingredientes. Más que la técnica compleja, su fama reside en la búsqueda incansable de los mejores productos del mundo. Puedes encontrar desde mantequilla francesa y anchoas del Cantábrico hasta quesos y embutidos artesanales italianos que ellos mismos seleccionan y añejan. Como detalle final, al terminar el almuerzo o la cena, es tradición que sirvan unos pequeños biscuits (tozzetti) con una salsa de chocolate para mojar como cortesía de la casa.
Seguro que, en tu próxima pasada por Roma, visitarás Roscioli Salumeria.
Fuente: Gambero Rosso International
CATADORES
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