Es el castillo habitado más antiguo y grande del mundo, que Guillermo el Conquistador comenzó a edificar en 1070 para defender el acceso occidental a Londres. Fue elegido para la cena de gala con el presidente Trump, por estar alejado unos 30 km del centro de la ciudad y así evitar las casi seguras protestas por su presencia en el Reino Unido

Los medios británicos enfatizan el especial cuidado que la casa real puso para que el agasajo tuviera una pompa mayor que otras cenas del mismo tipo. Unos 100 empleados prepararon el festín y estuvieron a las órdenes, para que todo saliera a pedir de boca. Y en una enorme y larga mesa se ubicaron los 160 invitados, que además de embajadores y miembros de la realeza, incluyeron a CEOs de empresas como Tim Cook de Apple o el magnate de prensa Rupert Murdoch.

Gran esmero hubo también en la elección de las bebidas, especialmente los vinos que se servirían, a todos excepto a Trump, que es abstemio. Cada uno tenía suficiente carga simbólica, para ocupar un lugar en la fastuosa gala.

El champagne Pol Roger era el predilecto de Winston Churchill y aún es el favorito de la casa real. Una firma fundada en 1849 y que ha sido administrada por la familia Pol Roger a lo largo de cinco generaciones.

A Borgoña le tocó estar presente con un vino blanco, de la AOC Corton Charlemagne Grand Cru 2018, garantía de calidad y un excelente representante de los Chardonnay franceses de alta gama.

El tinto en cambio hubo de cruzar el Atlántico, procedente de California. El Ridge Vineyards Monte Bello 2000. Es un famoso Cabernet Sauvignon, celebrado por su potencia y elegancia y un gran potencial de envejecimiento. Tan campante y sin denotar sus 25 años de vida.

El nuevo orgullo británico en materia de vinos no podía estar ausente y lo hizo con un espumoso 2016 de Wiston Estate Winery, ubicada en West Sussex, que más de una vez, ha sido reconocida como Bodega del Año por Wine GB Magazine.

Ya cerca del postre fue el turno del oporto. Un Warre´s Vintage 1945, del año que marcó el fin de la II Guerra Mundial ganada por la coalición angloamericana. Además, Trump es el presidente número 45 de Estados Unidos. La casa Warre´s fue la primera compañía inglesa en establecerse en Portugal, a finales del siglo XVIII.

Para los comensales que prefieren el whisky a los vinos y que no eran pocos, se les ofreció el Bowmore Queen’s Cask 1980, de Islay, un regalo a la fallecida reina Isabel II y fue embotellado para su Jubileo de Oro en 2002.

Los diversos medios británicos que reseñaron esta cena de gala hicieron mucho énfasis en la diplomacia cultural que utilizó el vino como un lenguaje común para fortalecer las relaciones entre ambos países, en momentos muy turbulentos de la escena internacional. Eso reafirma el concepto que el vino trasciende los límites de una bebida. Desde siempre el vino ha sido un símbolo que refleja más que el juego fermentado de uvas, aromas y sabores que se encuentra en una botella.