Renace Brora
En las lejanas y brumosas soledades de las Highland del Norte, en un pueblo de pescadores atravesado por los fuertes vientos del Mar del Norte, se oculta una historia legendaria de épica y coraje. Es la historia de otra destilería fantasma que vuelve a renacer. Dicen que los mitos no mueren, que simplemente crecen y se desarrollan con el paso del tiempo

La historia de Brora comienza en 1819, bajo el nombre de Clynelish. Creada por el Duque de Sutherland (Marqués de Sttaford). Nacida en un paisaje salvaje y diseñada para capturar la esencia de su entorno. Sus alambiques, alimentados por la turba local, crearon un espíritu único, de una profundidad ahumada que se distingue de cualquier ejemplar. Con el tiempo, este Single Malt se convirtió en un tesoro codiciado, una poción de la tierra que hablaba de su terroir: la salinidad del aire marino; la dulzura de la hierba húmeda; y el carácter aceitoso y ceroso.
Fue un whisky para conocedores…, un susurro casi imperceptible que escondía un secreto que solo los más apasionados podían percibir. La destilería paso por las manos de varios comerciantes durante gran parte del siglo XIX hasta que fue adquirida por Johnnie Walker & Sons en 1916. En 1925 pasó a formar parte de DCL, el núcleo de lo que hoy es Diageo.

En 1967 se construye a su lado una nueva destilería llamada igualmente Clynelish, que podríamos llamarla Clynelish II que creaba whiskys más ligeros, destinado a los Blended, no tan ahumados, y para evitar confusiones a la vieja Clynelish se la pasa a llamar Brora en 1975.
Brora cierra definitivamente en 1983 (al igual que Port Ellen). La industria del whisky escoces sufría una dura crisis. La sobreproducción y la caída en la preferencia de los consumidores golpearon fuerte, sumado a los costes en el aumento de los precios de barricas y commodities, generaron un escenario desfavorable cerrando en esa década un número muy elevado de destilerías.

Sin embargo, dentro de los almacenes de Brora quedaba su espíritu latente, barricas que atesoraban el reflejo de otros tiempos, a medida que fueron embotellándose sus precios se disparaban. Era paradójico porque a medida que se reducan sus existencias, su leyenda crecía. Los coleccionistas y amantes del whisky buscaban sus últimos destellos de vida pagando sumas astronómicas por tener una parte de su historia. Estos apasionados se negaban a que Brora fuera olvidada y lograron que fuera rescatada de su letargo. Diageo decidió escuchar el clamor de los apasionados e hizo renacer a Brora.
En 2021 reabre Brora con la consigna de respetar todos detalles originales. El alma de la destilería fue reinstalada con un respeto reverencial. Así es que hoy Brora es un fiel legado de la herencia del whisky escoces. Ahora solo resta esperar a que el tiempo se encargue, como siempre, de terminar de escribir esta página de la historia, de otra destilería fantasma que renace de sus cenizas.
JUAN CARLOS BAUCHER
Experto en whisky y destilados. Autor del libro “Whisky, agua de vida.". Embajador de las marcas de destilados más destacas del mundo. Se formó en Escocia. Desarrolló los mercados de México, Argentina, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay. Disfruta transmitir sus conocimientos y lo hace con gran pasión en: cursos, talleres, clases magistrales y degustaciones. Al contar el origen de las bebidas, la historia se conjuga con: mitos, leyendas, poesía y la épica de un relato que Juan Carlos hilvana con gran maestría.