Las ferias internacionales del vino, como cualquier negocio, también compiten entre sí. Durante años, la histórica VINEXPO de Burdeos perdió visitantes frente al crecimiento sostenido de PROWEIN en Düsseldorf. Para revertir esa tendencia, los organizadores franceses tomaron una decisión drástica: trasladar la feria a París. La apuesta resultó acertada; pocos profesionales del vino se resisten a pasar unos días en la Ciudad Luz, con todo el atractivo y el glamour que ofrece

Así, la tradicional VINEXPO —creada en 1981— dio paso a WINE PARIS, con un formato renovado que rápidamente mostró resultados: la última edición registró un 20% más de presencia internacional entre expositores y visitantes.

La feria también confirmó algunas tendencias del mercado: los vinos tintos siguen cediendo espacio frente a blancos, rosados y espumosos, mientras que el rosado ya dejó de verse como una moda para consolidarse como una categoría estable.

Como es habitual, Uruguay estuvo presente a través de INAVI, con un stand que reunió a unas 20 bodegas. Además, se realizaron charlas a cargo de la experta británica Amanda Barnes MW, gran conocedora del vino uruguayo y visitante frecuente del país.

Opinan los expositores

Daniel Pisano, es habitué de las ferias internacionales, siendo de los bodegueros que más asistencias tiene en su haber. Sin embargo, no había asistido aún a la gran feria parisina inaugurada el año pasado. Quedó sorprendido y contrariado, cuando comprobó que el stand de Uruguay no estaba en su ubicación habitual, cerca de Argentina y Chile. Esta vez, el lugar designado por los organizadores era contiguo a los de España y Australia.

Así me contaba su visión… “Es bien obvio, que tenemos que estar siempre al lado de Argentina y de Chile y siempre luchamos por eso. Porque son dos países inevitables cuando los compradores piensan en América del Sur.  Y en este caso, nuestro stand estaba en otro hall, ya de por sí flaco, que no tenía la misma convocatoria”.

De todas maneras, esta ubicación que tanto disgustó a Daniel no impidió hacer negocios y señalaba que Uruguay cuenta ahora, con la carta ganadora del Albariño“la buena noticia es que esta cepa gallega es un golazo y a todo el mundo le encanta. Aunque no tenemos que dormirnos en los laureles, porque ya se está plantando en otros países como Australia y en Sudáfrica. Fíjate, que el INAO de Francia, ya autorizó a la región de Burdeos a plantarla”.

Sommelier, uruguayo y parisino

Pablo Dotta está radicado en París desde hace años, trabaja en una tienda de vinos y no pierde la oportunidad de ir a la feria y “darle una mano” a los hermanos Pisano. Del mercado francés y los vinos uruguayos nos contaba… “Hay vinos uruguayos que ya están en Francia, que llegan a la góndola a 20 o 25 euros y que, en ese segmento de precios, le hacen frente a mucho vino francés. No tengo ningún tipo de duda al respecto, porque lo hacen”.

Aunque no pudo asistir a las clases de Amanda Barnes, considera que el enfoque que propuso fue muy adecuado… “Ella resaltó lo de las bodegas familiares, que es una característica que nos distingue. Destacó también el intenso trabajo de los enólogos, para producir Tannat más frescos, menos tánicos y con un uso más sutil del roble. Por supuesto que además comentó, cómo el clima marítimo marca también otra diferencia de nuestros vinos con los del Cono Sur”.

En el stand de Uruguay, que visitaron compradores habituales y potenciales, amigos y consumidores, la presencia fue significativa con la presencia de:

  • Familia Deicas
  • Establecimiento Juanicó
  • Familia Dardanelli
  • Bodega Santa Rosa
  • Nakkal Wines
  • Bouza
  • Las Espinas
  • Pizzorno Family Estates
  • Montes Toscanini
  • Bodegas Carrau
  • Pisano
  • Viña Progreso
  • Bodega Castillo Viejo
  • El Capricho Winery
  • Bodega Cerro del Toro
  • Cavani Wines
  • Giménez Mendez
  • De Lucca
  • Bodega Cerro Chapeu
  • Bracco Bosca Winery
  • Antigua Bodega
  • Familia Traversa.
  • Bodega Garzón también participó, en su propio stand.