Final de viaje en Montalcino
Todo lo bueno tiene su final y el nuestro, en la Toscana, fue por lo alto. Coronamos la aventura toscana con dos visitas inigualables: Tenuta Greppo, mejor conocida por el apellido de la familia fundadora: BIONDI SANTI y CASTELLO BANFI. Uno de los castillos mejor conservados de la región. Una casa ya conocida por Catadores, la cual visitamos en 2013

Biondi Santi
Partimos rumbo a Montalcino y todos sabíamos a donde íbamos, pero quizás no éramos conscientes de la visita que nos esperaba. La colina de Il Greppo se asomó y un gran portón de hierro forjado se abrió. Caminamos entre cipreses por un largo sendero hasta el encuentro con Alessandra Pagliaro, nuestra anfitriona. La recepción fue en la pequeña sala donde reciben a sus representantes del mundo entero. Algunos sentados y otros parados, escuchamos las breves pero potentes palabras de Eduardo Lanza quien a modo de introducción explicó al grupo, donde nos encontrábamos. Anticipó en español, para que nos quedara a todos claro, que esa, no era una visita más.

Estábamos a punto de visitar LA bodega de Montalcino. La que puso el tinto de la región y su cepa autóctona en el mapa del vino. No reciben visitas, pero como saben, la excepción fue para los viajeros de Catadores Uruguay, gracias a la gestión de su representante en Uruguay: Vinos del Mundo.
Alessandra tomó la palabra en su lengua madre, la que el grupo eligió para todas las visitas, comenzando a relatar la historia de la familia Biondi Santi, la cual inicia a mediados del siglo XIX, con Ferrucio Biondi Santi. Hablar de esta bodega es hablar del nacimiento del Brunello di Montalcino, uno de los grandes vinos de Italia y el mundo. Pocas familias pueden afirmar que cambiaron para siempre la historia de una región vitivinícola. La historia en detalle la puedes leer aquí.

Recorrimos los viñedos, las instalaciones, y la sala de toneles que son todos de roble esloveno. También un cuarto con cerradura electrónica, temperatura y humedad adecuada, pero nada grandilocuente. El pedido de Alessandra de no tomar fotografías nos advertía de la importancia del lugar. Ahí se conserva el stock de la bodega, con botellas desde sus inicios hasta hoy día. El impacto fue superlativo. Nos encontrábamos en un lugar que pocos tienen acceso. Sí…, esas botellas se venden, pero, aunque se cuente con el efectivo para comprar la añada de tu antojo, se requiere cumplir con riguroso protocolo que garantiza la calidad y procedencia del vino.

Para finalizar, en la sala de toneles degustamos en finas copas de cristal: Rosso de Montalcino 2023; y Brunello di Montalcino 2020. Vinos de color pálido, pero intensos, estructurados y elegantes en boca. Muy jóvenes para beberlos ahora, pero…, ¿para qué esperar? Todos teníamos un hermoso folleto con la descripción de los vinos, la fecha de la visita y el nombre de cada uno de nosotros. Los detalles hacen la diferencia.
El legado de Biondi Santi es incomparable y va mucho más que el de una bodega. Es un símbolo de la viticultura italiana. En Il Greppo nació una nueva forma de entender el Sangiovese y se sentaron las bases de una denominación que hoy es referencia mundial. Su apuesta por el clon Sangiovese Grosso, la paciencia en la crianza y la convicción de que un gran vino debía expresar el terruño antes que las modas marcaron el rumbo de Montalcino.

Castello Banfi
Castello Banfi representa la expansión moderna del Brunello. La propiedad fue adquirida en los años 70 por la familia Mariani, importadores de vino italiano en Estados Unidos. Su visión fue transformar la zona en un proyecto de gran escala, combinando investigación, viticultura de precisión y hospitalidad de alto nivel. Banfi invirtió mucho en investigación sobre clones de Sangiovese, contribuyendo al desarrollo moderno del Brunello. Hoy es una de las propiedades más grandes y prestigiosas de Montalcino, con un castillo medieval restaurado rodeado por viñedos y verdes jardines.

La recepción fue en la tienda, con una copa de espumoso y ciruelas pasas tiernas y dulces. El almuerzo fue servido en la misma sala de la primera planta que hace 13 años atrás. Consistió en 4 pasos como es usual en Italia: Antipasto (entrada); Primo (pasta); Secondo (carne); y Dolce (postre). Cada plato estuvo acompañado de un vino diferente: Fontanelle – Toscana IFT Chardonnay 2024; Castello Banfi – Rosso di Montalcino DOC 2024; Castello Banfi – Brunello di Montalcino DOCG 2021; y Florus – Moscadello di Montalcino DOC 2022.

Y por primera vez, las señoras prefirieron sentarse juntas y accedimos a sus deseos, donde además de disfrutar del ultimo almuerzo de esta aventura, conversaron, contaron anécdotas y sacaron fotos, como recuerdo de un viaje extraordinario. Al partir, nos entregaron, a cada uno de nosotros, un regalo que consistía en 2 botellas de vino. Cosas lindas que suceden porque Italia es generosa, cercana, rustica y elegante, deliciosa y bella, lenta y veloz a la vez…, bien vale la pena volver cada vez que se pueda.
OMAR ICHUSTE
Licenciado en Negocios Internacionales y embajador del buen vivir. La cocina de su abuela italiana fue su gran inspiración y legado de sus 3 mandamientos: descubrir, probar y compartir. Apasionado por los vinos, la comida de autor y las culturas. Escribe desde su experiencia y lo cuenta sin omitir detalles.