En Colón y a sólo 15 minutos del centro, Bodegas Carrau está muy bien ubicada para realizar eventos. Y ya llegó la hora para comenzar a recibirlos. Una alianza con Alacena Catering le da alas a este proyecto, en un momento tan propicio como el actual

Un refugio de la tradición

El lugar cuenta con amplios espacios dentro de la antigua casona, con un gran parque que la rodea por detrás. A la entrada, un patio de césped con un aljibe al centro revestido de azulejos sevillanos sirve para dar una bienvenida muy cálida. Me encantó el lugar, desde el día en que la conocí, en 1992, cuando participé del primer taller de cata, que se realizó en Uruguay. Volví hace unos días, invitado por Javier Carrau al lanzamiento de la nueva propuesta y me recibió su hija Juliana, que se encarga de llevar adelante la nueva unidad de negocios.

Ella es contadora y traductora de inglés y cuando su hermano Marcos le propuso desarrollar juntos la idea, decidió sumarse sin vacilar, para aportarle un nuevo rubro a la bodega.

“Me hermano me lo propuso en octubre del año pasado y me gustó el desafío y me lo fijé como objetivo personal, aunque tuve que dejar algunas de mis tareas habituales. Queríamos un catering que apuntara a la mejor calidad y con el mejor servicio. Tanto para los clientes que nos visitan, como para los eventos empresariales o los privados”, me contó Juliana.

Una empresa de catering es elegida

Surgió entonces la chance de hacer un acuerdo con Alacena Catering del cocinero Fernando Vega y su socia Mariana Villalba. Él trabajó en Rara Avis donde fue chef ejecutivo y después en el restaurante de Piso 40. Hoy Alacena es un proyecto gastronómico, que se define como Tienda Gourmet y Servicio de Catering. Aunque también funciona como un espacio de experiencias culinarias y restaurante con reserva previa, en la zona de Barra de Carrasco.

Le doy entonces la palabra a Fernando que me cuenta…” Los Carrau buscaban una empresa que les brindara el servicio y fuimos recomendados. Nos pidieron una reunión y fue una casualidad increíble, porque nosotros estábamos buscando un lugar acogedor y fijo, para ofrecer a nuestros clientes. Se dio una química instantánea. Por suerte venimos trabajando muy bien, pero siempre queremos ir a más y no teníamos un lugar adecuado para hacerlo. En nuestra planta de elaboración tenemos un restaurante que nos permite ofrecer degustaciones a los clientes, pero nos faltaba un lugar amplio como para realizar eventos de mayor envergadura y esta alianza con la familia Carrau nos da esa posibilidad”.

El lavado de cara se hizo indispensable

La antigua casona del siglo XIX con techo de tejas y estilo español hubo de recibir mantenimiento para estar a la altura del nuevo tiempo y Juliana lo encaró con decisión… “A fin de año hicimos un hidro lavado de la fachada. En el interior también hay que retocar la pintura, porque estas construcciones de época son caras de mantener y yo en eso soy muy insistente. Es una mejora que se hace paso a paso”.

Bienvenida entonces esta iniciativa que ofrece un lugar cercano y cálido, que, a la calidad de los vinos de Carrau y la esmerada elaboración de Alacena Catering, suma tradición y elegancia. Una nueva alternativa se suma al enoturismo capitalino.