Una cena para elegir
En Familia Deicas tienen una tradición muy original para elegir el Preludio de cada año. Se trata de una cena que convoca a unos cien conocedores de este tinto icónico. Este es un adjetivo bien merecido, porque su primera cosecha de 1992, tuvo su reconocimiento internacional en Vinitaly 1997, al obtener en el concurso, la Gran Medalla de Oro. Un reconocimiento que, hasta aquella fecha, sólo merecían los vinos italianos o algún francés. Un gran mérito para el primer tinto sudamericano en recibir semejante distinción

Pero expliquemos la forma de elegir el Preludio del año, en palabras de Santiago Deicas: “Después de finalizada cada cosecha elegimos los mejores tintos para criar en barrica. Pasados dos años los volvemos a probar, para seleccionar cuáles integrarán el corte Preludio. Se hacen las mezclas, que vuelven a las barricas y luego de otro año, entra en funciones nuestro comité de cata, que procede a elegir dos cortes. Estos son los que en una nueva selección serán evaluados en una instancia, que es mucho más que una degustación. Es una Cena Preludio o una experiencia, en la que invitamos y participan, personas que comparten una conexión profunda con el vino”.

El pasado miércoles 15, nos tocó participar y éramos unos 50 invitados en la gran mesa, ubicada en la antigua cava abovedada, construida por los jesuitas en el siglo XVIII. Cada comensal tenía tres Preludios en sendas copas. De tres añadas distintas: 1999, 2009 y 2021. Se estila hacerlo así en Familia Deicas, como para refrescar la memoria de los participantes. Luego y después de las entradas, a la par de los platos principales, se sirven los dos cortes preelegidos por el comité de cata y llega el momento de votar por el preferido y así lo hicimos. Salió elegido el corte codificado con el número 133 que tiene la siguiente composición: Tannat 41%, Merlot 29%, Cabernet Sauvignon 15%, Cabernet Franc 7%, Petit Verdot 4% y Marselan 4%.

Como siempre, Mercedes “Mechi” Deicas, directora gastronómica de la empresa, tuvo a su cargo idear y dirigir la preparación de la cena. “Te cuento que este es un menú muy divertido, porque primero es el vino y después vienen los platos. Sabemos que vamos a probar varios Preludios, y a partir de eso, imaginamos la gastronomía. Porque no vamos a ir pasando de un blanco a un rosado, después a un tinto suave y siguiendo un tinto más contundente, con barrica o sin barrica. Entonces, todo es Preludio y el menú está inspirado desde el principio en maridar con este icónico tinto”, me contaba ella.
El de esta vez comenzaba con un Carpaccio de lomo, caviar Black River y yema, porque… “es que teníamos que arrancar con carne, con grasa, ¿no? Y con mucho sabor intenso. Creo que el Carpaccio de lomo y el caviar con la yema a baja temperatura tiene un poco todo lo que combina con el Preludio, ¿no? Una muy buena carne nuestra y caviar uruguayo con ese tenor salino, junto a lo grasoso de las huevas. Adema, le pusimos la yema, para completar la textura buscada”, me explicó Mercedes.

Al llegar a los platos principales, ambos en base a carne: magret de canard sous vide y bife madurado en koji. Fue el momento en que nos sirvieron los dos cortes Preludio, para elegir el 2023. El pato me gustó y me llamó la atención, por ser tan poco habitual. También por su textura y su sabor. No dudé entonces en consultar a Mechi por su origen y su preparación: “El magret de canard es importado de Francia y de muy alta calidad. Hicimos una cocción a baja temperatura para que el punto sea exacto y tierno, para todos los comensales al mismo momento, por eso la fibra estaba súper tierna y tenía que ir con la naranja confitada, otro clásico francés para acompañar con vino”.

Ahora debemos esperar unos años más hasta que la cosecha 2023 salga al mercado y veamos que tal resultó de nuestra elección. Larga vida al tinto más icónico de la Familia Deicas y uno de los más famosos de la carta de vinos uruguayos.
EDUARDO LANZA
Ingeniero Químico y experto en vinos. Su pasión lo ha llevado a visitar terruños, descubrir cepas y probar las más variadas etiquetas. Comparte su saber y anécdotas de una forma atractiva desde hace más de 20 años. Escribe y enseña con el mismo placer que degusta un vino. Nos lo cuenta en un contexto histórico y cultural, y eso también lo hace diferente.