Surfeando en la web como cada día, me topé con una nota llamativa de la Revue du Vin de France. En ella se informaba que, en la región de Champagne, un grupo ecologista promovía quitar la cápsula metalizada, que recubre el tapón y la parte superior de las botellas del famoso espumoso. Se fabrican de aluminio o de una combinación de este metal y plástico

La tradicional Maison Krug ya comenzó el cambio

En consecuencia, la Unión Europea tomó cartas en el asunto para impulsar un cambio normativo que elimina la obligatoriedad de usar esa cápsula metalizada (o «la cofia») en las botellas de champagne y otros vinos espumosos. La decisión final de mantenerla o eliminarla recae ahora en cada productor. Muchos podrían optar por mantenerla por razones de tradición, estética o imagen de marca, ya que la cápsula es un elemento visualmente icónico y, además, percibido como protector.

Hermosa cápsula que pasará a la historia

La idea es curiosa y da para hacerse un par de preguntas: ¿es tan contaminante esa fina lámina? En el mismo sentido… ¿no habría también que quitar el bozal de alambre que asegura al tapón? De todas maneras, la Maison Möet & Chandon puso manos a la obra para contemplar este reclamo. Propietaria del viñedo más grande de Champagne, con casi 1.300 hectáreas, decidió adoptar una nueva solución respetuosa con el medio ambiente. Amcor Capsules, empresa líder en el diseño y la producción de cápsulas, ha anunciado el lanzamiento de Essentielle, un envoltorio de aluminio y papel. Al sustituir el plástico por papel, la huella de carbono es un 31 % menor que la de las cápsulas convencionales. Además, el componente de aluminio (aproximadamente el 60 %) es reciclable y permite conservar las propiedades estéticas del producto, para personalizarlo según las necesidades del mercado. Y aquí digo yo, siempre y cuando se organice adecuadamente la recolección de ellas para su reciclaje.

Pablo Dotta degustando un champagne rosé

Para saber un poco más, consulté a nuestro amigo y Sommelier Pablo Dotta, radicado en París hace tiempo ya… “Es así, en realidad el Comité de Champagne se había opuesto ante la Unión Europea, de hacer opcional dicha cápsula, pero después desistió y en definitiva, hoy hay acuerdo”. De hecho, los estudios de mercado concluyeron que la ausencia de la cápsula no va a generar cambios, ni en la imagen ni en las ventas de champagne. Sí, es cierto, que va a ser llamativo, ver las botellas sin la cápsula, particularmente las de las grandes marcas”, agrega Pablo.

Sin embargo, si hablamos del cuidado medioambiental, que decir de los hornos de vidrio, que consumen tanta energía y deben permanecer encendidos 24/7. La mayor fábrica de botellas de champagne se encuentra, a pocos kilómetros de Épernay, en el corazón de la región. Esta planta industrial, produce 100 millones de botellas al año, lo que representa algo menos de un tercio de las necesidades de la región de Champagne.

Por otro lado, se están sustituyendo los tapones de corcho, que como sabemos son biodegradables, por tapas rosca de metal que difícilmente se reciclan.

De todas maneras, bienvenido el cuidado del medio ambiente, que se abre paso de a poco, más lentamente de lo que nos gustaría. Esperamos que más medidas se vayan tomando para avanzar y tomar conciencia, tarea que nos involucra a todos.