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Hubo un total de 350 vinos en el Salón, que se realizó el 29 y 30 de enero

Evento

Gala del vino en Punta

El VIII Salón Conrad del vino fino de Punta del Este convocó a un centenar de bodegas

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Nuevamente el Conrad trasladó de sala el gran evento del vino del verano. Ahora le tocó a la Montecarlo, más grande y con la ventaja de que se pudo ampliar unos 100 m2 hacia el hall adyacente. Y esta fue la grata sorpresa que nos llevamos, porque pudimos circular con comodidad a la hora pico de concurrencia. La dirección del Conrad mantuvo el precio de las entradas en el mismo valor del año pasado –US$ 35– teniendo en cuenta tal vez que el cambio actual no favorece a los argentinos. Para nosotros resultaba una propuesta muy atractiva, si pensamos que por la razonable suma de $ 700 por persona, se pudo participar de una velada bien servida y regada con los mejores vinos.

La gastronomía. El Conrad propone cada año novedades en materia de comestibles. Por supuesto que siempre hay mesas con quesos, fiambres y panificados, como apoyo clásico a la degustación de vinos. Pero esta vez se instalaron en una esquina de la sala hornos de cerámica verticales, alimentados a gas, parecidos a un gran tamboril, en los que se cocinaba el pollo condimentado con curry al estilo hindú. En otra estación se servía cordero asado, trozado previamente, que los comensales podían saborear con pan. El puesto de servicio de los mariscos ofrecía pulpa de mejillones a la provenzal y camarones rebozados en aceite de oliva, condimentados con pimentón, ajo, sal y un toque de vino blanco. También Freddo estaba presente con sus helados y en Pagnifique nos podíamos servir rebanadas de baguette untadas con tomate, albahaca y ricota.

Los vinos. Un total de 350 vinos estuvieron a disposición de los participantes, elaborados por una centena de bodegas, de las cuales 23 eran uruguayas. Siempre decimos que en estas megadegustaciones la oferta de vinos sobrepasa lo abarcable, pero este enorme abanico es el que despierta el ansia de los que concurren. Pero también influye mucho la posibilidad de probar algunos productos de precios muy altos, poco accesibles para el bolsillo de la mayoría de los asistentes.

Broche de oro. Invitados por la familia Levy, participamos en una cata vertical de siete añadas, del Malbec Selección de Bodega de Doña Paula, dirigida por su director técnico Enol. David Bonomi. Tuvo lugar en el amplio stand de Grand Cru, importador de los vinos de esta bodega mendocina, que pertenece al mismo grupo chileno de Viña Santa Rita. Este tinto insignia se comenzó a elaborar en 1999 y la botella que probamos –primera de la cata– se destacó por su vivacidad, armonía y elegancia. Después vinieron en forma consecutiva otras seis, que abarcaron las cosechas del 2002 al 2007. Bonomi explicó con soltura y lujo de detalles cada añada, dando razones a los asistentes de las características de cada uno. Fue una experiencia diferente y muy interesante que precisaba ser resaltada.

Por último y al retirarnos, los comentarios elogiosos se repetían y sin duda este nuevo éxito destaca la profesionalidad con que el equipo de Alimentos y Bebidas del Conrad realiza su tarea.

La noche del Champagne
La noche del Champagne – viernes 8 de enero – del Conrad Casino & Resort congregó a unas 300 personas que con toda comodidad pudieron degustar tanto los espumosos, como la gastronomía especialmente preparada para la ocasión. Una veintena de stands contorneaban la sala Montecarlo, dejando el centro para una gran mesa de postres y cómodos sofás que alternaban a un lado y al otro de ella. Frente a la entrada pero al fondo de la sala, un cocinero doraba pequeños blinis, que aún tibios, los asistentes usaban como base para servirse el caviar y el salmón dispuestos en la mesa contigua. Al costado, una fuente repleta de ostras tentaba con mucha fuerza a los que se arrimaban. En las esquinas, sendos perniles de ternera, doradas al spiedo eran trozadas y servidas en un plato para rociarlas a gusto con una salsa oscura de Tannat. En otro puesto, un sushiman fritaba tempuras de verduras, armadas a la manera de la brochette.

Las bodegas nacionales congregaron una razonable presencia, con siete empresas representadas, algunas de ellas directamente con sus propios stands, otras a través de sus representantes: Bodegas Carrau, Castillo Viejo, Viña Varela Zarranz, Juan Toscanini e hijos, Estancia Las Rosas de Laetitia d´Arenberg, Familia Giménez Méndez y Vinos Finos H Stagnari.

La familia Ferrer de Cataluña se hizo presente con sus prestigiosas marcas Freixenet y Dubois, elaboradas, como es tradicional en esta zona de España, en base a las tres variedades autóctonas: Parellada, Xarel Ló y Macabeo.

La presencia del champagne francés llegó de la mano de dos gigantes internacionales. Por un lado Chandon, que además de sus espumosos argentinos servía Veuve Clicquot y por otro, el grupo Pernod Ricard, propietario de la marca MUMM, en cuyo stand pudimos saborear el Cordon Rouge.

Por su parte, Vinos del Mundo en conjunción con Wine Select, contaba, en un amplio stand , con algunas marcas europeas: Nicolas Feuillatte de Francia, Castelo Banfi y Cinzano de Italia, aunque la mayoría eran importadas de Argentina. También dos bodegas nacionales Familia Giménez Méndez y Vinos Finos H. Stagnari utilizaron este puesto de servicio.

Por último, debemos señalar la presencia de los espumosos brasileros, a cargo de dos empresas de Serra Gaúcha –Cave Geise y Estrelas do Brasil– que próximamente harán su aparición en nuestro mercado.

Creemos que fue una iniciativa por demás interesante, que deberá repetirse en el próximo verano.

06/02/2010, Eduardo Lanza. Publicado en El Observador
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